Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza (Gen 3,15). Sabemos que la «descendencia» que hiere al demonio es una persona concreta: Jesucristo; así también, «la mujer», declarada «enemiga del demonio» quién más podría ser sino María Santísima, la misma progenitora de ese Hijo. Además, el mismo texto (versión de los Setenta) lo dice: simiente suya, dice SEMENOS (=semen)…